sábado, 9 de diciembre de 2017

Masaje infantil. ¿Hacemos una pizza?

El contacto físico es básico para construir el vínculo emocional con nuestros hijos e hijas. Al dar y recibir un masaje, se crea un diálogo sensible, suave y amoroso. El masaje no tiene por qué ser siempre en silencio, puede ser un juego si lo acompañamos de cuentos, para así ir incorporando la estimulación sensorial mediante el tacto. Lo importante es compartir momentos entrañables y delicados. 
Os propongo un juego para aprender diferentes técnicas de masaje y así compartir momentos ternura con los peques de la casa.
Esta técnica está sacada del libro de Margarita Klein, "Masajes para bebés y niños". No es un masaje como tal, es una creación lúdica para trabajar con el sentido del tacto. lo uso bastante en mis talleres de "Mindfulness en familia" con bastante éxito. Espero que os guste y lo disfrutéis con los más pequeños de la casa.
No es más que una guía libre. No se trata de aprender a hacer movimientos exactos siguiendo un técnica concreta. Es un juego de imitación, seguimos los pasos como si estuviéramos en la cocina haciendo una "pizza".
Hay que hacerlo por parejas. Alguien será la pizza y la otra persona será un chef que se encargará de prepararla con mucho mimo y atención.
Vamos a ello, vamos a hacer un pizza... 

La persona que hará de pizza se tumba boca abajo. La que hace de chef, seguirá las siguientes indicaciones con sumo cuidado, ya que utilizaremos ingredientes de primera calidad y no queremos que se estropeen.

1. Amasamos: Con las yemas de los dedos simulamos que amasamos la espalda. 
2. Estiramos la masa: Hacemos movimientos como de rodillo con el antebrazo por la espalda. Estiramos la masa hacia lo largo y ancho de la espalda.
3. Elegimos la forma de la pizza: preguntamos que forma va a tener la pizza, y con el dedo trazamos sobre la espalda la forma que queramos para nuestra pizza: circular, triangular, cuadrada…
4. Ingredientes
- El tomate: Echamos tomate haciendo círculos con la palma de la mano.
- Jamón, salami:  Damos pequeñas palmadas con la mano como si estuviéramos colocando cada uno de los ingredientes. 
- Espárragos: Con el dedo vamos dibujando rayas a lo largo de la espalda.
- Aceitunas, maíz, champiñón: vamos marcando con el dedo los puntos donde los queremos. 
- Queso rayado: podemos cosquillear toda la espalda.
- Orégano: hacemos roces suaves.
No hay nada establecido. Se puede añadir lo que se considere y se ocurra.
5. Al horno: frotamos las manos unas con otras y las colocamos sobre la espalda, el niño sentirá la sensación de calor. Lo podemos repetir varias veces.
6. A comer: cortamos la pizza en porciones con el canto de la mano por la espalda del niño y simulamos que la comemos. 

Imagen obtenida del blog Meste a casa
Este masaje se puede hacer en grupo a modo de juego, en clase. Se puede hacer entre hermanos... Es una invitación a tomar conciencia de su cuerpo y a aprender a poner límites a los demás. 
Es importante tener en cuenta que ante cualquier masaje siempre hay que preguntar si nos da permiso, si le apetece en ese momento. Si a lo largo del masaje quiere parar, algún movimiento le desgrada, se pone nervioso, el masaje finaliza. Nunca hay que forzar al niño o niña a recibir un masaje, por mucho que creamos que le va a venir bien o le gustará. 

Lo normal es que los niños más pequeños no aguanten toda la actividad sin moverse, o puede que alguno no acabe la pizza, no importa. Aunque sea poquito irán tomando conciencia de su cuerpo y del contacto con el otro y eso es un gran descubrimiento.

jueves, 7 de diciembre de 2017

Sobre montañas rusas. ¿Qué ha supuesto la terapia en mi vida?

Cuando acaba un proceso de psicoterapia, sea en la fase que sea, pido que hagan un balance de todo su proceso. Yo también lo hago. Es una forma de cerrar un ciclo, de poner en perspectiva lo logrado y evolucionado. Os quiero mostrar un testimonio muy motivador. Devoluciones así son un regalo en sí mismo. Con el consentimiento de ella os lo comparto eliminando algunas partes pare evitar identificarla.

Querida Mamen

La verdad es que me pediste que te diera mi “feedback” sobre lo que ha sido una relación personal-profesional bastante especial para mí y me ha costado ponerme a ello. En parte por la falta de tiempo y por otra parte, porque significa que empiezo a caminar sola lo cual es un abismo al que no estoy segura de saberme enfrentar.

[...] Creo que el progreso está claramente ahí y creo que he aprendido mucho. También mi personalidad me empuja a fijarme en todo lo que no he conseguido y la especie de meseta de progreso en la que siento que he caído.

Una de las cosas que me han gustado de tus sesiones es la cantidad de herramientas que has usado. Como bien sabes o te imaginas, dibujar y escribir me encantaron, me ayuda mucho poner mi arte en un papel y hacer que quede bonito algo que en la realidad es bastante feo. La meditación ha sido una de las técnicas de las que quizá he sido más reacia a acoger, pero por muy poco interés que despertase en mí, tengo que admitir que al final me ayudó en los momentos clave y me ayudó a desbloquearme. Otra de las cosas que recuerdo que me costó un montón fue expresar mis emociones de forma física -soltar un puñetazo a un cojín- sin embargo, creo que me sirvió para darme cuenta de la cantidad de rabia que tenia enquistada. Por último, aprender a verbalizar a contar a la gente lo que me pasa o como me pasa o aprender yo misma a identificar mis emociones y decir: “eh que lo que me pasa es esto” me ha ayudado un montón.

Rememorar nuestras pequeñas reuniones me esta ayudando a recordar una de las cosas que me explicaste que yo he utilizado con medio mundo que me ha pedido consejo: se puede ser fuerte y vulnerable a la vez, y uno no deja de ser fuerte por mostrarse vulnerable. Y esto lo he aplicado a mil millones de tipos de cosas que la gente me ha contado. Otro de tus consejos estrella para mi fueron las profecías autocumplidas, también lo he usado muchas veces para otros y para mi cuando intento explicar porque ese constante autoboikoteo personal al que me someto. La fuerza que tienen nuestros pensamientos y las imágenes que nos creamos sobre nosotros mismos es algo que me parece mágico. Otro de los que me abrió los ojos fue aceptar que todos tenemos diferentes husos horarios y como no es ni mejor ni peor llegar antes o después, creo que eso si lo aplico a muchas cosas y ahora he aprendido a tratar de compararme menos en los demás.

Me alegro de haber podido compartir contigo toda mi relación poco sana con la comida y mi cuerpo. Es algo que honestamente no se como voy a solucionar. Creo que hoy me quiero más que ayer y menos que mañana, quiero pensar que el amor hacia mi persona crece día a día aunque es algo que me cuesta extremadamente. [...] Creo que he progresado en este tema contigo, no tengo duda de que el simple hecho de haberlo hablado y de que no me hayas juzgado ha sido un progreso enorme. A parte de todo lo que hemos trabajado sobre la aceptación.

Hoy en día me pregunto si será que estoy rota. Si será que de verdad me he olvidado de ser feliz. O si será que esta última época he forzado tanto la máquina que ahora es cuestión de reajustarla. Yo sé que puedo mejorar todo esto y se que tengo el montón de herramientas que me has aportado. Es una cuestión de ponerlas en practica y activamente hacer por salir del hoyo.

[...]

Eres una molona de las buenas Mamen, eres una gran profesional y una buena amiga. Espero que la vida te vaya bonita, de morado, con muchos desayunos en familia, muchas tardes de manta-sofa y libro y un montón de experiencias compartidas para seguir cultivando tu plasticidad cerebral.

Muchas gracias por subirte conmigo en mi montaña rusa personal de estos 4 últimos años y por todos los abrazos que me has enseñado a dar.

Un beso grande.


La vida sigue, con altibajos, subiendo y bajando. Como sobre montañas rusas.
Unas veces con decisión, otras con duda. Con miedo, con alegría. Con seguridad, con incertidumbre. Sea como fuere, hay esperanza y deseo, coraje.

Me siento agradecida por la confianza depositada en mí, y por el trabajo realizado.

GRACIAS.


viernes, 17 de noviembre de 2017

Colaboración: Hablando del Alzheimer.





Os presento un par de artículos que escribí para la revista Mente Sana.

En el primero hablo sobre los primeros síntomas del Alzheimer. Los más comunes y evidentes asociados a la pérdida de memoria, y otros más sutiles, como lo síntomas físicos y otros psicológicos. Y también sobre la evolución prevista de unos y otros. 


http://www.mentesana.es/salud-mental/alzheimer-como-reconocer-sintomas_1317?utm_source=facebook&utm_medium=social&utm_campaign=trafico




En él segundo, hablo sobre la importancia de cuidarse cuando se es el cuidador principal, y no profesional, de una persona enferma de Alzheimer.


Espero que os sirvan de ayuda. Y si os veis en una situación así, mucho ánimo. Es muy duro.


Para dar también hay que saber recibir, o de lo contrario se corre el riesgo de vaciarse.

Nos seguimos leyendo.

viernes, 6 de octubre de 2017

Muerte y duelo perinatal.




Con motivo el día 15 de octubre, del Día Mundial de la Visibilización y Concienciación de la Muerte Perinatal, durante el mes de octubre se realizan jornadas y actividades encaminadas a visibilizar y concienciar de la importancia y el dolor que produce el duelo perinatal.






La invisibilidad de este tipo de duelo y la carencia de formación y recursos es más frecuente de lo que desearíamos. Es algo que nadie quiere, por eso no se habla, no se informa y no se trata en los cursos de preparación al parto, por ejemplo, pese a que la disminución de los movimientos fetales es un indicador de problemas asociados con la mortalidad fetal,  raras veces se informa de ello o incluso a las mujeres que manifiestan a sus médicos este hecho, no se las tiene en cuenta o se las tilda de histéricas.


La muerte del bebé que se espera durante el embarazo, en el parto o a los pocos días del parto, constituye una experiencia muy traumática y dolorosa. Son momentos para los que nadie está preparado. Pese a ello, sson duelos que reciben escasa consideración y que pueden complicarse dando lugar a trastornos psiquiátricos.

Con todas estas jornadas y actividades, a parte honrar y recordar a los bebés que siguen en el corazón de las familias. Se pretende dar visibilidad y que las personas que tienen que pasar por este duro trance no se sientan solas y bichos raros. Que sus allegados sepan cómo reaccionar. Que se ofrezcan espacios y estrategias para ayudar en los duelos. Que los y las profesionales sanitarios sepan cómo ayudar en esos momentos. Está demostrado que un trato sensible y respetuoso ayuda a que el duelo no se complique.


A todas las personas; profesionales, familiares y amigos que no saben cómo actuar es esos casos, solo decirles que cuando no se sabe qué decir, lo mejor es no decir nada.

Un lo siento, dicho con ternura, cariño, empatía y respeto puede ser muy sanador.


Que se rompa el silencio, se nombre y se hable, se llore y se honre.





jueves, 28 de septiembre de 2017

Violencia obstétrica y Violencia de género.



Hoy he visto dos noticias en dos diarios diferentes relacionadas y que juntas explican muchas muchas cosas.










La primera es "Un destacado ginecólogo se burla de las víctimas del Essure en congresos médicos".


Este  señor ha estado recomendando un método anticonceptivo que ha resultado ser peligroso y nocivo para las usuarias por lo que ha sido retirado. Este señor lejos de reconocer su error, estando ya fuera de mercado este método. Lo volvió a defender en una ponencia culpando a las usuarias por bobas o gordas. 


La segunda noticia es Violencia obstétrica, la última batalla feminista: "Nos cortan vaginas sin permiso” en la que se nos habla de Violencia Obstétrica, y cómo la feministas reclamamos un trato más respetuoso y empático.




Muchas usuarias entendemos que hay un trasfondo de misoginia, machismo por parte de algunos profesionales. Que se nos infantiliza, cosifica, no se nos respeta ni se nos tiene en cuenta. Como muestra tenemos la primera noticia, cuál es la visión de un destacado miembro de la junta de Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO).




Os comparto la  Estrategia de atención al parto normal en el Sistema Nacional de Salud, dónde se pueden ver el contraste entre lo que se recomienda y lo que todavía sucede.


Pese a quien le pese, las mujeres exigimos respeto y buen trato en todos los ámbitos.













martes, 5 de septiembre de 2017

Pistas para empezar el curso y acabarlo sin morir en el intento.



Tenía una pequeña planta y se me murió de tanto regarla. Fue entonces cuando aprendí que dar de más, aunque sea algo bueno no siempre es lo más adecuado.
Anónimo


Es septiembre, mes de vuelta al colegio y vuelta a la rutina para gran parte de la población. Es el mes, junto con enero, de los buenos propósitos. Uno de los propósitos más común entre las madres y padres es el de hacer que los hijos sean más autónomos.

La premisa es que nadie nace sabiendo, por eso hay que enseñarles a realizar sus tareas en lugar de hacerlas por ellos. La mayoría de las ocasiones damos por hecho que saben hacer lo que a nosotros nos parece básico, sin darnos cuenta que hay detrás años de aprendizaje.
Así que para no llegar exhaustos al final del curso e inmersos en broncas y peleas, ahí van unas pistas para contribuir a que nuestros hijos sean más responsables y autónomos. Para ver los resultados al final de curso hay que empezar desde el primer día, así que vamos a ello.

  1. La organización de la mochila.

El olvidarse o perder material escolar suele ser fuente de conflicto. El saber planificarse y comprobar lo que tienen que llevar o traer cada día les suele costar, y si no les damos herramientas para ello no lo harán. Sin querer podemos frenar su aprendizaje al realizar nosotros lo que podrían hacer ellos. 


Una tabla parecida a esta, colocada en un sitio visible, en la que escriba todo lo que debe ir en la mochila cada día, puede servir para organizarse y no olvidar los materiales que va a necesitar llevar cada día. Se puede colocar otra en la mochila para recordar a la inversa, lo que tiene que traer del colegio a casa.




Les ayudaremos a rellenarlo y les supervisaremos los primeros días, con la intención de ir retirando nuestra ayuda poco a poco.

  1. Organizar su tiempo y actividades.

La organización es un punto problemático. A veces les acusamos de perezosos o de ser un desastre, cuando lo único que ocurre es que no les hemos enseñado esa habilidad. Para ello tenemos que tener muy presente que si nos involucramos y le dedicamos tiempo al principio, con paciencia y cariño es más fácil que veamos el fruto a lo largo del curso. Unas ideas a tener en cuenta:

  • Usar una libreta o agenda escolar para apuntar todas las tareas, y que las vayan tachando según las vayan realizando.


  • Unificar las tareas por materiales necesarios para realizarlas, (libros, ordenador, cuadernos...)
  • Establecer límites temporales coherentes a cada una.
  • Enseñarles a distinguir tareas urgentes de las que no, las importantes de las nimias. Con una tabla de este tipo, les puede resultar más fácil identificarlas y catalogarlas. Un examen sería una tarea importante y no urgente.


  • Usar calendarios de pared para anotar fechas importantes como exámenes, entrega de trabajos.

  1. Los deberes.

Sin entrar en el debate de si los deberes son necesarios, o el tipo de deberes que se deben hacer, hoy por hoy en la mayoría de los colegios los usan para completar y afianzar lo aprendido en el aula y es algo con lo que tenemos que lidiar, mejor empezar a encararlo desde el primer día para que no suponga una batalla a lo largo del curso. Ahí van unas recomendaciones:

  • Establecer un sitio apropiado para hacer los deberes. Con buena luz y libre del mayor número de distracciones. Donde se tengan los materiales necesarios a mano.
  • Procurar que sea a la misma hora. Para que se vaya creando un hábito. Que no se deje para muy tarde para evitar cansancios y perezas.
  • Servirles de ejemplo haciendo nuestras tareas. Estando accesibles por si requieren de nuestra colaboración pero con actividades separadas.
  • Darles la consigna de que realicen los deberes por ellos mismos, si hay algo que no sepan hacer que pasen al siguiente, así evitamos que se acostumbren a las interrupciones y les damos la oportunidad para que encuentren la solución más tarde.
  • Darles herramientas para que piensen ellos la solución más que dársela nosotros.
  • Revisar los deberes al final, a parte de para saber si están bien hechos, para que sepan que les damos importancia a su esfuerzo.
  • Hablar en positivo de los deberes delante de ellos.
  • Poner un tiempo de ejecución prudencial, para que aprendan a organizar su tiempo., e intentar cumplirlo.
  • Si algo no lo entienden, quizá sea bueno poner una nota al maestro/maestra para que en la medida de lo posible se lo vuelva a explicar.

  1. Equivocarse está bien.

Tomar decisiones sensatas no se aprende de la noche a la mañana, ni  la responsabilidad, ni la autonomía. Se aprende cometiendo errores hasta encontrar la manera que mejor resuelve cada problema, lo que se conoce vulgarmente como aprendizaje “ensayo – error”. A los adultos nos cuesta respetar las iniciativas de los pequeños y aceptar sus elecciones. Presuponemos demasiado a menudo que se van a equivocar, no damos tiempo para que aprendan de los errores. Hay que darles permiso para que yerren.

Un niño autónomo y responsable es más probable que tenga una mejor autoestima. Es el momento de enseñarles y confiar.

Os deseo un buen curso.


domingo, 3 de septiembre de 2017

La banalización de los trastornos mentales.



Podemos pasar unos días apáticos tras una fuerte desavenencia con nuestra pareja u otra persona significativa.

Podemos sentir una profunda tristeza cuando se muere alguien a quien queremos.

Podemos sentir mucha pena tras la ruptura de una relacion.

Podemos sentir agitación e intranquilidad porque se nos pasa el plazo de entrega de un proyecto.

Podemos volver alguna vez al coche a comprobar si lo hemos cerrado.

Podemos tener problemas para dormir unos días porque nos preocupa no dar con la solución final de un trabajo.

Podemos no desayunar ningún día porque no nos entra nada.

En ninguno de los ejemplos anteriores estaríamos hablando de ningún trastorno mental. Sería absurdo hablar de depresión, ansiedad, trastorno obsesivo compulsivo, insomnio o trastorno de alimentación. Sin embargo cada vez más se asocian vulgarmente esas palabras a problemas más o menos cotidianos, y esas palabras designan enfermedades, no son palabras vacías de contenido.





Lo que se consigue al asociar problemas mentales a problemas cotidianos son varias cosas:

1.- Se hace estar a las personas en alerta ante emociones cotidianas y congruentes a situaciones difíciles. 

Por ejemplo, personas que acuden al médico o psicólogo ante una pérdida a que les ayude a paliar el dolor, no vaya a ser que sea depresión eso que sienten, cuando lo que ocurre es que están en un proceso de duelo asociado a una pérdida.

2.- Personas que sí tienen estos trastornos se sienten culpables por no superarlos con la facilidad que otras personas dicen que los sufren sin ser así.

3.- Al estar muy medicalizada la atención de estas enfermedades, hay muchísimas personas que cada vez dependen más de los medicamentos psiquiátricos y menos de sus recursos personales para hacer frente a los imponderantes vitales.

4.- Personas que sí tienen estas enfermedades no piden ayuda cuando deberían, por estar tan banalizada la psicología y psiquiatría que no se lo toman en serio. Con esto lo que se logra es que problemas leves se cronifiquen.





Por si todo esto fuera poco, a nada bueno contribuye que a los profesionales de la salud mental se nos llame loqueros o similar. No tratamos de ayudar a locos, tratamos de ayudar a personas que sufren y lo pasan mal, y que por ver que a su alrededor se banalizan sus problemas y a los profesionales que les tienen que ayudar, no acuden a pedir ayuda a su debido tiempo.

Pido respeto e información hacia las personas que tienen algún tipo de trastorno mental, hacia los profesionales que nos dedicamos a ayudarles y hacia ti que ahora me lees, que aunque ahora te sientas bien y no tengas ningún trastorno mental puedes sufrirlo algún día y entonces puede que entiendas mejor mis palabras. 


Si te parece bien, comparte si tú tampoco quieres que se banalicen los 
trastornos mentales. Gracias.